En 1987 del VIH-Sida solo el mundo sabía que se trataba de una enfermedad letal, cuyo primer informe oficial se publicó en 1981 sugiriendo como causa una disfunción inmunocelular desconocida contraída quizás por transmisión sexual. A consultar al doctor Barona llegaron los primeros afectados pidiendo su ayuda porque él había comenzado pioneramente a investigar el mal, que se convirtió de inmediato en objeto de atención de mentes preclaras como la maestra Nancy Cárdenas, doctora en Letras y maestra de arte dramático de la Universidad Nacional Autónoma de México y en Yale University, feminista y sexóloga pionera defensora de las minorías sexuales en México. Incisiva y desafiante, innovadora y precursora, me enseñó: “Hay que entender desde el amor al mundo que nos rodea. Aquí se trata de incluir no de excluir.” (Foto: Nancy Cárdenas y Waldemar Verdugo Fuentes recibiendo Premio Skyros en México, 1983)

La maestra Nancy Cárdenas me indicó entrevistar al doctor Barona centrando la conversación en lo que él había logrado deducir acerca del VIH-Sida, para ayudar a los primeros infectados carentes de toda información del mal que les aquejaba. Hablé con la editora colombiana Elvira Mendoza, que fue una de mis maestras, quien publicó la entrevista en revista Activa, de circulación continental entonces (Año XII N. 15, 15 de julio de 1987).Pionero, el doctor Barona dedujo que se podía seguir el avance del virus de Inmunodeficiencia humana en el infectado a través del recuento de linfocitos (CD4) y enfatizó en la necesidad de combatirlo, en principio, con una alimentación adecuada.


No hay comentarios:
Publicar un comentario