El maestro Octavio Barona se graduó de médico cirujano en 1949 estudiando en la Universidad Nacional Autónoma de México. Paralelamente estudió Leyes, licenciándose en la misma UNAM. Luego vivió muchos años en China, cuatro de ellos en un lamasterio taoísta en el pueblo de Su-Cheu a un costado de los montes Altyn-Tag; después cruzó el desierto de Gobi hasta Urga, la legendaria ciudad de los Mongoles, donde residió y adquirió procedimientos curativos naturales y técnicas que tienen su columna vertebral en conceptos de reequilibrio energético integral del individuo. Regresó a México a mediados de la década de 1960 comenzando a servir como médico integral y a la investigación: es inventor de varias herramientas medicinales y pionero en la utilización de enzimas para la reconstitución de tejidos en el cuerpo humano. Nos dijo: “Para mí, todos cuentan. Nadie nace en un cuerpo equivocado, cada uno está en su propio cuerpo.” Su cálida amistad se aúna al honor que me hizo pidiéndome escribir el prólogo de una de sus obras señeras: “Ensayos Taoístas”, Editorial Horus México, 1984.
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