-Entrevista “Señala el Doctor Octavio Barona”, Unomásuno, México D.F. 27, 28, 29, 30, 31 de diciembre de 1987, 2 y 3 de enero de 1988.
(Fragmentos)
-El auténtico cambio debe venir de dentro de uno mismo. Las crisis de nuestra existencia emergen únicamente de la mente del hombre, y son el producto de la cultura que vive. La comunicación auténtica del hombre con el hombre, implica esencialmente un intercambio que sólo es posible cuando se hacen las cosas conscientemente, con énfasis, sin casualidad, sin reservas y con amor, cuando dador y receptor dejan de existir como una dualidad, integrándose en una unidad.
El doctor Octavio Barona dio muy pocas entrevistas en su vida: prefirió quedar en sus libros, publicando una docena de obras con sus ensayos científicos y tesis filosóficas, así como una novela, Los inestables, bajo el seudónimo Alberto X. Teruel, editada por Costa-Amic en 1968. Nos dijo: “El ideal es ser capaces de amar a una mujer o a un hombre; cualquiera, un ser humano, sin sentir miedo, restricción u obligación. Porque son obsoletas las leyes de que los polos opuestos se atraen y los polos iguales se repelen, porque esas leyes se rompen cuando se trata de amor.”
-Se requiere vivir sin desvirtuar el oficio, que se debe realizar concentrado sin que desvirtúe la integridad de quien determina por sí mismo hacer algo, lo que quiere hacer, adónde quiere ir y cómo va a llegar allí. El hombre crece evolutivamente sólo en la medida en que coopera con los demás y con el universo, ayudándolo a mantenerse en evolución, ejerciendo el acto útil, con amor. La vida en armonía, por sí misma, se encarga de producir su propio crecimiento. Lo que el hombre hace ahora, dentro de los actos útiles, lo capacita más tarde para hacer mejores y más cosas. El crecer en el hombre sólo acontece en función de los demás, del mundo que nos rodea.
Nos dice: -La ley básica del crecimiento personal es que sólo se crece en la medida que se da, y sólo cuando se da con amor, que sólo se puede crecer con el amor respetuoso a toda la naturaleza, nunca a través de demandas, exigencias o rigideces externas impuestas. La vida es el proceso de nuestro desarrollo interno no de la posesión ni de la adquisición de cosas externas, personas o situaciones. El amor es el resultado de nuestra conciencia de Ser. Por eso es importante que el hombre trabaje en la búsqueda de su propia autenticidad, entendiendo que la salud física, mental y emocional sólo se adquirirá en armonía a través del crecimiento efectivo, equilibrado, verdadero de nuestra conciencia. Debemos hacer a un lado toda idea inmóvil de las formas. Utilizando nuestra intuición, la máxima autoridad interna, tenemos acceso al conocimiento del cual se deriva la relación humana perfecta, como un medio precioso de intercambio existencial en donde ambas partes se enriquecen simultáneamente a través del aporte mutuo de valores requeridos.






No hay comentarios:
Publicar un comentario